OFELIA LEIVA EN LA EMOCION

La mitad del legendario Dúo Rosendo y Ofelia estaba en Cosquín después de 21 años, esta vez como solista, y portando el Camín de Oro a la trayectoria que la Comisión de Folklore le entregó en la edición virtual anterior.


Sentada en la silla de ruedas adonde las adversidades de su salud la pusieron ya hace unos años, tanta fue su vitalidad y pasión, más el entrañable e inolvidable color de su voz, que la Plaza no pudo más que conmoverse hasta soltar la gran ovación.
Arrancó con el clásico de Tránsito Cocomarola, “Kilómetro 11”, como parte de un puñado de queridos chamamés. Entre ellos, el estremecedor “Bajo el cielo de Mantilla”, que escribió Teresa Parodi con música de Mateo Villalba, y que cuenta del desarraigo, es decir, el dolor visto desde el lado de las historias migrantes y que habla de los tantos que han dejado y dejan su tierra amada en busca de una oportunidad en la gran ciudad.
Fue entonces que los ojos de Ofelia se inundaron. Pero igual no extravió el rumbo de la alegría, como cuando su cejas bailaban al compas de “A mi Corrientes Porá”. “Hagan de cuenta que me puse de pie”, dijo.


Cosquín salió al encuentro. La apertura del Festival con Ofelia (distinguida hace dos años por la Legislatura correntina junto a media docena de históricas cantoras chamameceras) fue también un abrazo para Corrientes y el chamamé, género declarado hace poco como Patrimonio de la Humanidad. Y justo cuando está por terminar una nueva edición del Festival del Chamamé (hoy domingo), uno de los más potentes y auténticos del país.
Pero Cosquín, de un modo u otro, siempre tiene un hito que ofrecer en la memoria de nuestra música: fue en su escenario, en la edición 1968, que Ofelia conoció a Rosendo (Domingo Palacio, cordobés nacido en General Deheza) y luego armaron el notable dúo chamamecero.
Después, llegó el momento de los grupos vocales, una de las grandes tradiciones del folklore argentino de los años ‘60 y ‘70 que aún mantiene su llama encendida. Opus Cuatro, el celebrado conjunto nacido en 1968 en La Plata, anunció a través de Federico Galiana,l único de los miembros fundadores aún presente en la formación, que comenzaba anoche el año de la despedida.
Cantaron algunas de sus versiones más festejadas, como “Te quiero” (Alberto Favero y Mario Benedetti) y “Digo la mazamorra” (Antonio Esteban Agüero y Peteco Carabajal). Luego, a través de una versión compartida de “Alfonsina y el mar” (Luna y Ramírez), le dejaron simbólicamente la posta al cuarteto rosarino Karé.


Y sí, Karé, se ha convertido en el heredero de aquella corriente vocal, y asume la misión con calidad y creatividad en los arreglos y en el armado del repertorio. Presentaron parte de su nuevo disco, “Yuyes” donde incluyen temas como “Las manos de mi Madre” (Peteco carabajal) o “Mi viejo” (Piero). Además, sumaron su original reunión de once zambas clásicas en sólo media zamba, y hasta una sentida y luminosa versión de “La avenida de los tilos” (de la poeta marplatense María Wérnicke, y música de Marco Montoya).

Prensa Oficial de la Comision Municipal de Folklore.

Author: Sergio

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